En la Librería del Complejo Cultural Universitario de la BUAP se presentó el libro Te amo de aquí al Voyager II de Luis Alberto González Rosas, obra que más allá de un cuento es una historia de amor filial entre padre e hijo y una oportunidad para resignificar la capacidad de resiliencia ante la pérdida.
En entrevista el autor, el Dr. Luis Alberto González Rosas, autor y académico de la Facultad de Derecho de la BUAP, habló sobre lo que a él motivó a desarrollar esta obra literaria, que confía sirva a otros padres de familia como él.
“Fue cuando tomé la decisión de que la historia de mi nene, o esta historia que es fantasiosa, pero es cierta, pudiera llevarse a otros lados, pudiera llevarse a las historias de otros papás que a lo mejor pueden o están sufriendo lo mismo que, que en mi casa sufrimos y seguimos sufriendo. Superar el duelo, transitar el duelo, no es ya no llorar, ya no estar triste, sino es asimilar y hacer una mejor versión de ti en honor a él para con los demás”.
Reveló que si bien su caso se centra en su relación directa con su hijo, al final puede interpretarse de muchas maneras, al señalar que el amor es universal, sobre todo cuando alguien se va del plano terrenal.
“El Voyager es justo eso, una historia de amor, de un amor filial de padre e hijo, pero no solamente de padre e hijo, sino es un amor universal. Este libro nace de un viaje que Luis Ferrán soñó, un viaje por el cosmos, por los mundos que solo se alcanzan cuando se mira con asombro y se ama sin miedo. Luis Ferrán nos enseñó algo esencial, aunque su tiempo con nosotros fuera breve, que la vida no se vive por la duración, sino por la intensidad con la que se ama, se juega, se imagina y se deja huella en los demás”.
Por último, apuntó que más allá del cuento literario, esta obra es un homenaje e invitación a cuidar y valorar los sueños, a amar y seguir el duelo, sobre todo cuando se trata de alguien tan cercano como un hijo.
“Este cuento no es solo un homenaje, es una invitación, una invitación a cuidar sus sueños, a mirar el cielo sin olvidar la tierra, a entender que el amor verdadero no desaparece cuando alguien se va, solo aprende a acompañar de otra forma. Cuando lean estas páginas, recuerden que cada uno de ustedes tiene su propio viaje por hacer y que no hay destino más grande que vivir con bondad, valentía y ternura”, indicó.




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