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México 68, El “Black Power”

Publicado el 24 de julio del 2012 por: Geovanni Camarillo Zavala en: Deportes

EL CONTEXTO

Previo a los Juegos Olímpicos de México en 1968, el mundo se vio sumergido en diversas problemáticas políticas que se reflejaron en la justa deportiva.

A principios de enero la Unión Soviética aprovechó la inestabilidad política de Checoslovaquia para invadirla junto con sus aliados del denominado “Pacto de Varsovia”. Situación que creó descontento entre varios países.

Apenas unos meses después, en abril fue asesinado en Memphis el premio Nobel del la paz Martin Luther  King, defensor de los derechos civiles de la raza negra, y quien había decidido terminar con la apartheid estadounidense y la discriminación racial.

La tensión también se vivió en Francia con el llamado “Mayo Francés”, donde estudiantes simpatizantes con la izquierda decidieron realizar movilizaciones por todo el país. Protestas y huelgas a las que se unieron obreros y sindicatos de trabajadores, quienes pusieron en jaque el gobierno de Charles de Gaulle.

Por si fuera poco, Estados Unidos, también vivió momentos complicados con el asesinato de Robert F. Kennedy, en la madrugada del 6 de junio, cuando pronunciaba su discurso de victoria tras las elecciones primarias de California fue asesinado a quemarropa por Sirhan Bishara Sirhan, ciudadano estadounidense de ascendencia palestina.

México vivía días de tensión tras la masacre de decenas de estudiantes en la plaza del las Tres Culturas de Tlatelolco el 2 de octubre como un acto de represión por parte del Presidente Gustavo Díaz Ordaz, apenas 10 días antes de que se encendiera el pebetero olímpico.

Así, los Juegos Olímpicos se vieron empañados por protestas de diversos deportistas que amenazaron con no participar en las competencias donde hubiera atletas de la Unión Soviética.

Con las protestas se sumó la renuncia de varios atletas de raza negra, quienes dijeron sentirse discriminados por su país Estados Unidos.

EL BLACK POWER

En las primeras horas del 16 de octubre, nadie imaginaba que esa fecha marcaría un pasaje en el libro de las memorias olímpicas más allá del terreno de competencia.

Hasta el momento Tommie Smith y John Carlos, eran un par de atletas afroamericanos que buscarían la gloria olímpica, paradójicamente vistiendo los colores del país que los trataba como ciudadanos de segunda clase.

Bastaron 19.83 segundos para que Tommie Smith cruzara la línea de los 200 metros planos, imponiendo record mundial. De esa manera se consagró con el máximo honor olímpico, el segundo puesto fue para el australiano  Peter Norman con 20.06 segundos, mientras que el tercer lugar correspondió al también norteamericano John Carlos con un total de 20.10 segundos.

Previo a la competencia tanto Smith como Carlos, habían acordado que en caso de subir al podio reivindicarían su raza con un gesto que quedaría grabado en la mente del mundo entero, usar guantes negros como muestra de orgullo por su color de piel y como una forma de concientizar a la gente sobre el problema que se vivía en su país.

Aquel día Carlos olvidó sus guantes en la Villa Olímpica, por tal motivo Smith sólo se puso el guante derecho, mientras que su compatriota lo hizo en la mano izquierda, ambos subieron descalzos al podio y al escuchar las primeras estrofas del himno nacional de Estados Unidos, ambos levantaron el brazo y agacharon sus cabezas en señal de la sumisión de la que eran objetos hasta ese momento.

Aunque los guantes fueron los símbolos más significativos de su protesta cabe mencionar que vistieron algunas otras prendas con fuertes significados, Carlos tenía su chándal desabrochado como muestra de solidaridad con todos los obreros de los Estados Unidos, así como un collar de abalorios que, según él era para las personas que fueron linchadas, o asesinadas sin consideración alguna.

A su protesta se sumó el australiano Peter Norman, quien a pesar de ser de raza blanca compartió sus ideales con la mente clara en que dicho apoyo podría costarle muy caro.

Tras su hazaña, los tres atletas salieron del estadio entre abucheos y chiflidos, hecho que significó apenas el inicio de lo que más tarde sería su debacle deportiva, pero el inicio de la dignificación de su color de piel.

LAS REACCIONES

Al siguiente día las portadas de todos los diarios del mundo no mostraban otra fotografía que no fuera la premiación de los 200 metros planos, los puños negros levantados y una mirada sumisa que de inmediato causó controversia.

Al respecto Avery Brundage, presidente del Comité Olímpico Internacional, calificó el acto como un gesto de política interna inadecuada para un foro internacional como los Juegos Olímpicos.

Como respuesta de inmediato se ordenó que tanto Smith como Carlos, fueran expulsados del equipo de Estados Unidos y por ende de la Villa Olímpica. Aunque el comité estadounidense se negó a asumir la sanción, fueron amenazados con la exclusión de todo el equipo sino acataban la sanción.

Tommie Smith, no se sorprendió de la decisión, pues sabían que tal atrevimiento traería consecuencias.

“Sabíamos que lo que nos aguardaba era un camino de sufrimiento; fuimos despedidos del trabajo; era imposible alquilar un departamento, y los otros atletas nos evitaban, pero nuestro objetivo era enfrentarnos al sistema porque estábamos completamente convencidos que había que marcar una diferencia”, enfatizó.

La revista Time, publicó el logotipo de los aros olímpicos con las palabras – Angrier, Nastier, Uglier- (más furioso, más sucio, más feo).

A su regreso a Estados Unidos tanto Tommie Smith como John Carlos, fueron criticados severamente por sus actos, condenados al ostracismo, tanto ellos como su familia fueron objetos de diversos abusos y burlas, incluso amenazados de muerte.

Sin futuro deportivo, Tommie Smith continuó en el atletismo para más tarde enfundarse en la utilería del futbol americano con los Bengalíes de Cincinnati, En 1995 ayudó al entrenador del equipo de los Estados Unidos en el Campeonato del Mundo Indoor en Barcelona.

 En 1999 fue galardonado con el premio al Deportista del Milenio. En la actualidad es orador.

John Carlos también se mantuvo en el atletismo, igualó el récord mundial de 100 metros al año siguiente. También vió acción en el futbol americano con las Águilas de Filadelfia, sin embargo una lesión de rodilla evitó que continuara. En 1977, vivió momentos difíciles tras el suicidio de su esposa.

Al iniciar los años 80’s, fue contratado por el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1984 para promover y actuar como enlace con la comunidad negra de la ciudad. En 1985 trabajó como entrenador de atletismo en el Instituto Palm Springs, hasta la actualidad.

El australiano Peter Norman, fue reprendido por las autoridades olímpicas de su país y marginado por los medios de comunicación australianos.

Tal situación lo excluyó de los Juegos Olímpicos de 1972, a pesar de terminar tercero en las pruebas clasificatorias.

Se mantuvo dentro del atletismo, pero una lesión en el Talón de Aquiles le provocó gangrena, por lo que su pierna derecha estuvo a punto de ser amputada. Cayó en depresión y se sumergió en el alcoholismo.

El 3 de octubre de 2006, falleció en Melbourne a consecuencia de un ataque cardiaco a los 64 años de edad. Tanto Smith como Carlos elogiaron su carrera deportiva y fueron los portadores del féretro en su funeral.

Tommie Smith y John Carlos fueron inmortalizados por la Universidad Estatal de San José, con la debelación de una estatua de acero, bronce y mosaicos que mide 6 metros de altura y conmemora aquel 16 de octubre de 1968.


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Geovanni Camarillo Zavala